Los viene-viene de Wal-Mart
La cadena de supermercados Wal-Mart se ahorra 785 millones de pesos anuales, al no pagar salarios ni prestaciones a 20 mil cerillos o empacadores y 12 mil 500 viene viene que trabajan en las 800 sucursales que opera en México, aseguró Enrique Bonilla Rodríguez, dirigente del Frente Nacional contra Wal-Mart.
Para la persona común y corriente esto suena cruel, ¡malvado neoliberalismo! gritarán algunos. Pero detengámonos a ver con calma los hechos:
(1) Aparte de la función de cerillos, ¿qué otro trabajo de medio tiempo podría conseguir un niño?. La Ley Federal del Trabajo (LFT) limita seriamente su acceso al sector laboral. Más aún, si Wal-Mart les pagara un salario mínimo de todos modos saldrían los furiosos activistas a denunciar semejante atropello.
(2) Aparte de la función de cerillos, ¿qué otro trabajo de medio tiempo podría conseguir un anciano?. La LFT no limita en este caso su acceso a un empleo, pero sí lo hacen otros factores, como la preferencia de las empresas por contratar a personal más joven o la poca actualización que algunos adultos mayores tienen en su área profesional.
(3) ¿Cuál es la productividad de los viene-viene? ¿se puede cuantificar el beneficio que le dan a la empresa? Dudo mucho que el beneficio marginal por tener a un viene-viene extra llegue siquiera al salario mínimo. Me explico con un ejemplo algo burdo: Yo tengo una tiendita de la esquina que abre sólo de 2:00 PM a 10:00 PM. De acuerdo a mis cálculos, si abro el turno matutino obtendré un beneficio extra de 150 unidades diarias sin tomar en cuenta el sueldo del chalán que atenderá el turno. Obviamente, nadie en su sano juicio pagaría 150 uds. diarias o más al chalán, pues no habría beneficio para el dueño. Volviendo al caso de Wal-Mart, ¿a cuánto asciende el beneficio que obtiene de tener los viene-viene en su estacionamiento? ¿llegará al salario mínimo, como para justificar su contratación? No lo creo.
Lo cual nos lleva al siguiente punto:
Insistió en que autoridades y legisladores federales deben intervenir para detener las violaciones laborales que Wal-Mart comete contra estos trabajadores -menores de edad en el caso de los cerillos- y cuyo número no ha dejado de aumentar toda vez que de 1991 a la fecha la cadena ya tiene sucursales en todos las entidades del país y proyecta llegar a cien tiendas al finalizar el próximo año.
Los cerillos y viene viene son propineros y aunque éstos últimos pueden llegar a percibir hasta 90 pesos diarios, están obligados a entregar una cuota diaria de 40 pesos a los jefes que son empleados del supermercado, denunció Bonilla Rodríguez. Por concepto de salarios, Wal- Mart no paga 585 millones de pesos al año, más 200 millones de pesos correspondiente a prestaciones.
Si se obliga a Wal-Mart a pagar un salario mínimo al cerillo o al viene-viene, lo que va a ocurrir es bastante lógico: no los van a contratar. Volviendo al ejemplo de la tiendita, supóngase que el salario mínimo sea de 200 uds. diarias: siendo el costo ($ 200) superior al beneficio ($ 150) mejor opto por no abrir el turno, dejando de emplear a una persona. ¿Y quién querría trabajar por 150 uds. diarias?, podría preguntarse Vd.; la respuesta es simple: alguien que tenga poca educación, o que está estudiando, por ejemplo.
Las consecuencias no previstas de obligar a Wal-Mart a seguir esta política serían peor remedio que la enfermedad: para los viene-viene, de tener un ingreso de 40 pesos diarios ahora van a tener un ingreso de cero. Como sea, ellos pueden conseguir otro trabajo, no así los niños y los ancianos. Desde luego que el Sr. Bonilla no se interesa por estas personas, después de todo él tiene un trabajo seguro y -presumiblemente- un buen ingreso. Que se preocupen los jodidos, él está para mejorar la sociedad.
El pago anual de salarios y prestaciones para este tipo de trabajadores equivaldría a menos de dos días de ventas en México, ya que la firma obtiene 500 millones de pesos diariamente, según cifras proporcionadas por Bonilla Rodríguez. En tanto, "el director general de Wal Mart gana por día 6 millones 250 mil pesos, que representa lo que un trabajador con su sueldo mínimo ganaría en treinta años", destacó el dirigente.
Volvamos al ejemplo de la tiendita: el salario del chalán está determinado por el beneficio que su trabajo acarreará al dueño del changarro. Si un señor está a cargo de definir las políticas a corto, mediano y largo plazo de la empresa que más vende en el mundo a corto y mediano plazo utilizando un cúmulo de conocimientos y experiencia MUY pero MUY superior a la media, todo para mantener a la empresa en el primer lugar mundial, es OBVIO que ese señor será más productivo que un cerillo o que un viene-viene. El CEO de Wal-Mart gana más que un cajero por el simple hecho de que genera más beneficios a sus accionistas, por lo que no hay nada perverso en ello.
Conclusiones:
(1) Para los niños y ancianos no hay muchas opciones de trabajo. La LFT limita mucho a las empresas para contratar este tipo de personal, en primera por el salario mínimo que como se ha visto limita las oportunidades de ser empleados a los menos productivos, en segunda por la carga de seguridad social -IMSS, INFONAVIT, AFORE, etc.- que dificulta la creación de nuevos empleos. Si niños y ancianos trabajan de cerillos es en parte debido a la LFT que los discrimina.
(2) La solución que el sr. Bonilla propone es simple: aplicar con más rigor la LFT para excluir aún más, si se puede, a estos sectores desprotegidos. Vaya, que como remedio propone aquéllo que causó la enfermedad.
(3) No hay nada perverso en el diferencial de ingresos, de hecho es deseable que exista, de otro modo se perderían incentivos para especializarse y ampliar los conocimientos -y la productividad- del personal.
